Marilyn Louis, más conocida como Rhonda Fleming. Una de esas grandes reinas del Technicolor de la Era Dorada del cine cuya vida ya ha pasado a ser no se sabe si un mito o una leyenda. Ella marcó una época en la que su llamativo tono pelirrojo y sus grandes ojos verdes conquistaron la cámara de míticos directores como Hitchcock.

Y el corazón de nada más y nada menos que seis maridos. Así fue ella, una de las últimas leyendas del Hollywood dorado que nos dejó el pasado mes de octubre a sus 97 años.

La vida de Rhonda Fleming fue de película. O como ella misma decía. Un cuento de princesas al estilo Cenicienta que sólo podía tener lugar en el Hollywood de los años 30 y 40 y el star system. Una vida de contrastes y altibajos. Donde el glamour, la belleza y los grandes escándalos amoroso tienen el mismo protagonismo que la pérdida, la enfermedad y su lucha por distintas causas durante toda su vida. Desde la prevención al cáncer hasta el fervor espíritu republicano).

La vida artística de la joven Merilyn comenzó una mañana como otra cualquiera. Tendría unos 16 o 17 años cuando el conocido agente de Hollywood, Henry Wilson, apareció como por arte de magia en una de las calles cercanas a su instituto. Para cambiar su vida para siempre. ¡Casi en la misma acera firmó con él un contrato de representante por siete años!

Esa hada madrina, recientemente descubierta como de todo menos infantil y para todos los públicos (como bien nos hace saber la serie de este año de Netflix Hollywood), le cambió el nombre a Rhonda Fleming e hizo de ella toda una glamurosa actriz. No fue hasta 1945 cuando consiguió su primer papel importante, ¡con Alfred Hitchcock detrás de las cámaras! Esa cinta fue Spellbound, donde interpretó a una joven ninfómana en mitad de un thriller. En varias entrevistas posteriores confesó que, en aquel momento, cuando Hitchcock le dijo que era su personaje, ella no lo sabía lo que significaba.

Spellbound (1945)

Detrás de este éxito fueron llegando otros: The Spiral Staircase (1946), Un yanqui en la corte del rey Arturo (1949) junto a Bing Crosby o La serpiente del Nilo (1953). Formando parte así de la lista de grandes actrices que han interpretado el papel de Cleopatra en el cine. Así como Duelo de Titanes (1957) y El Gran Circo (1959). Pero más allá del séptimo arte, Rhonda Fleming también hizo carrera en otras áreas como la televisión, Brodway y los espectáculos nocturnos en Las Vegas y Palm Springs.

Pero si de algo no caben dudas es que parte de su leyenda viene de su turbulenta vida amorosa: divorciada cuatro veces y viuda en otras dos ocasiones. Y es que sus andares por los altares comenzaron en 1940 con tan solo 17 años. Ese año se casó con el interiorista Thomas Wade Lane con el que tuvo su único hijo. Y en 2003, en la que fue su sexta boda, contrajo matrimonio con nada más y nada menos que 80 años. Todo un ejemplo fe en el amor sin perder la esperanza entre tanto fracaso amoroso y pérdidas.

Pérdidas como la de su hermana Bervely, su gran apoyo, a causa del cáncer. Algo que le hizo reaccionar y dar un giro a su vida. Tras su retirada del mundo del espectáculo en los años 60-70. Dedicó gran parte de su vida y fortuna a la lucha y prevención de esta enfermedad. En los años 90 fundó la clínica Rhonda Fleming Mann dentro del UCLA Medical Center de Los Ángeles. La cual sigue investigando para la cura sin descanso.


Ana Rodríguez Salinas

Amante del cine, la danza, el teatro y los buenos libros. Me encanta escribir sobre la Cultura, pero, sobre todo, aprender cada día un poquito más de ella