Amigos desde la infancia, cuando recorrían las calles de Isla Cristina, Félix y Miguel decidieron dar rienda suelta a sus polifonías bajo el nombre de Antílopez. Su estilo, alejado de lo comercial y amigo de la crítica social y la improvisación, hace que el dueto se defina a sí mismo como «antihéroes». Sin duda, Antílopez es carisma, es cercanía y, sobre todo, mucho humor. Su quinto álbum, Mutar Fama, está a la vuelta de la esquina. ¡Sigue leyendo y descubrirás todo lo que trae su nuevo proyecto! Prometemos que no te aburrirás.

Hace menos de un mes sacasteis vuestro nuevo single, La fiebre del lodo, ¿cómo creéis que lo está recibiendo la gente?

Muy bien, ha caído de pie. Se nota en los números de nuestras redes, que es como nosotros movemos esto. En Spotify y en las grandes plataformas hemos notado la subida. Incluso en mucha gente joven acercándose a nosotros por primera vez.

Si tuvierais que sintetizar de qué habla La fiebre del lodo, ¿qué diríais?

Es una decepción absoluta con la humanidad, que ya de por sí era una especie bastante ridícula. No hacía falta que llegara una pandemia para que nosotros cayéramos en la cuenta de esto. De hecho, La fiebre del lodo podría haber funcionado perfectamente justo antes de la pandemia, pero esto ha tensado la cuerda y ha sacado lo peor. Nosotros veíamos que la gente estaba sacando canciones muy bonitas. De hecho, hicimos alguna durante la pandemia en favor de los sanitarios. Pero había mucho más que subrayar aparte de si los besos están presos o ponerse las gafas de mirar con solidaridad. Es un postureo del mundo en el que vivimos, de apariencia y avatares. Entonces dijimos: vamos a subrayar esto, que no lo va a hacer nadie. Y empezamos a fijarnos en las cosas feas. Ahí estamos nosotros para decir lo que pensamos.

La fiebre del lodo es una decepción absoluta con la humanidad

¿Por qué decidisteis que fuera el primer single?

Vamos componiendo mientras estamos girando, no esperamos a que haya un parón. De hecho, nunca hemos parado en nuestra carrera para componer. Ha ido siendo fortuito y veíamos también el momento actual. Además, la canción tiene un vehículo musical que nos parecía muy interesante, muy agradable, rítmico e incluso esperanzador. Hablando solo de música, tenía una estructura y algo que te acerca al mensaje. Es como un cuchillo en manteca de lo que viene.

Forma parte de vuestro próximo disco que se llamará Mutar Fama, ¿qué significa este nombre para vosotros?

Es una idea que teníamos de muchos años y que nos dio una amiga nuestra. Esto es como lo del tabaco que pone “fumar mata”, pero le cambiamos las letras. Pensamos que era muy interesante para hablar de la fama y sus efectos que, a nivel cerebral, funciona bastante como la nicotina y el vicio. Lo apuntamos y empezamos a leer casos sobre gente que ha ido para arriba y para abajo, y recopilando, salió un tema. El que sale el 7 de mayo habla de todo esto. Pero queríamos que además le diera título al disco, porque es en el que venimos un poco más “cabreaditos” (risas). Verás que no todo el disco viene pinchando, pero ya tenemos un recorrido y nos apetece decir las cosas por su nombre.

¿Qué esperáis de este nuevo proyecto?

Tampoco nos hemos hecho una cávala de lo que queremos. Somos conscientes de la época que nos toca vivir y es muy interesante. En estos meses, conforme van saliendo las canciones, nos gusta mucho ver las reacciones de la gente, cómo van haciendo sus propias cávalas. Estos debates son interesantes que ocurran, porque solo las canciones o discos que provocan debates en la gente son los que nos interesan. Todo lo demás es molla de las mismas temáticas, hablando de las mismas cosas. La intención de Antílopez es que se genere algo, pero no solo desde el punto de vista emocional, sino que provoquen imágenes inesperadas en el espectador. El mínimo en el que siempre pensamos es que tengamos buenos números. Nuestra gráfica hasta día de hoy siempre ha sido ilusionante.

¿Creéis que el confinamiento os pilló en un gran momento u os sirvió para tomaros un respiro a nivel profesional?

Nos anuló mucho ver tanto mal y tan cerca. No nos hacía falta un castigo tan severo para apreciar las pequeñas cosas de la vida. Nos sentimos suertudos de cada viaje que hacemos, de cada platito de comida. Somos muy agradecidos con la vida y con la suerte que tenemos. Y estábamos en un momento espléndido. Y ya no solo por nosotros, porque hemos sobrevivido, pero trabajadores que están debajo de nosotros: staff, técnicos de luces y sonido…

Ya tenemos un recorrido y nos apetece decir las cosas por su nombre

Con respecto a vuestra música, nunca habéis tenido problema en hacer humor o denuncias públicamente. ¿Lo consideráis algo negativo o positivo de cara al público?

La comicidad en las canciones nos encanta y nos sale muy natural. Nos parece un ejercicio muy interesante e incluso más difícil. Pero sí que es cierto que, en el mundo pop, los espectadores estamos muy acostumbrados a sectorizar. Y cuando aparece un artista polifacético, que reúne distintas artes escénicas, parece que no tiene que salirse de la tangente que hemos colocado. Cuando una canción tiene un toque humorístico, hay que darse cuenta de que tiene varias lecturas. Sin embargo, en el mundo mainstream sirve como excusa para quitarle mérito a lo musical. Nosotros lo que tenemos es una pose encima del escenario, que la hacemos queriendo para que la gente no venga a ver un concierto al uso de un dúo, sino dos tíos que son espectadores antes que artistas, que están con ellos… Es una pose de antihéroe absolutamente.

Os lo iba a preguntar más tarde, pero viene muy bien ahora. Haciendo un guiño a uno de vuestros temas, ¿creéis que el humor está “en peligro de extinción”?

Eso está muy arraigado en el ser humano, concretamente en el español (risas). Hay una teoría que dice que todo es cíclico en todos los sectores, incluido el humor.  Siempre ha habido algún momento de revisionismo, en el que alguien quiere parar y poner límites. Y quizás ahora está pasando eso y se habla mucho de los límites del humor. Muchas veces se intenta encerrar a la gente que hace humor, cuando el que lo hace es del todo libre. La hoja de ruta que le espera será similar a la de todos los espectáculos que hay ahora. En un mundo tan globalizado, el mejor humor no será el que aparezca el primero en Google ni el que más venda. La gente que quiere calidad tendrá que buscar por otros derroteros, como en la música.

Cuando empezasteis vuestra carrera, ¿en algún momento os planteasteis optar por un estilo más comercial o siempre tuvisteis claro que queríais seguir esta línea?

Nunca nos ha dado por ahí. En la primera época teníamos una canción más cómica que se llamaba Johana, y todas las ofertas llegaban para que fuera la canción del verano. Pasaron unos cuantos años y vino un director de una multinacional a vernos a un espectáculo de Madrid. Después de verlo entero, nos dijo que teníamos que grabar una canción en la que nos vestimos de yonkis y hablamos del amor. Es decir, todas las ofertas que nos han venido han sido para “chikilicuatrearnos”, sin valorar en absoluto el espectáculo. Nosotros siempre hemos tenido claro que la canción de cachondeo o la que damos “de postre” en los conciertos no iba a ser la que nos representara a nivel mundial, porque la gente va a venir equivocada a los conciertos. Al que va a nuestro show, no hay nada que explicarle cuando sale. Solo viéndolo comprende el equilibrio.

Me gustaría hablar con vosotros sobre el lugar de la crítica social por excelencia actualmente, las redes sociales. ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?

Son una gran herramienta. A nosotros es lo único que nos queda, la promoción de la gente gracias al boca oreja. De hecho, los artistas a nivel discográfico sacan las cosas por Youtube, sin embargo, nosotros las hemos inyectado en las distintas plataformas para que sea muy fácil compartir. No nos importa tanto que tenga 60.000 visitas como que llegue a gente, que será público mañana. Somos muy conscientes de que no todo el mundo está a la vez en las mismas redes y en el mismo tiempo. Lo que hemos hecho es ir donde está la gente y darles el servicio para que todos pudieran acceder.

Todas las ofertas que nos han venido han sido para “chikilicuatrearnos”, sin valorar en absoluto el espectáculo

¿Y cómo lleváis vosotros las criticas? Yo diría que con mucho humor…

Sí, claro. Y conversamos con la gente. Alguien criticó La fiebre del lodo y dijo que nos estábamos poniendo muy serios. Le daba miedo que solo hubiéramos pasado por una etapa, aunque sería bastante legítimo porque nosotros también hemos pasado por una pandemia (risas). Realmente no tenemos muchos heaters. A veces nos planteamos que queremos y necesitamos heaters porque la gente dice que son el sinónimo del éxito. Estamos por contratar una empresa aparte que nos escriba cosas (risas).

En muchas ocasiones habéis definido vuestro estilo como chiripop, ¿cómo explicaríais lo que es?

Nos inventamos eso porque había que inventarse algo. Nos daba igual eso que verbena underground. Ahora lo ultimo que hemos puesto en redes es “canciones para adultos”.

Si os plantearan hacer una chirigota para el carnaval del año que viene, ¿qué os gustaría hacer?

No se puede decir porque realmente tenemos ideas de esas. Sería hacer spoiler. Si quieres luego te mandamos un mensaje con la idea que tenemos en la cabeza (risas). Además, el carnaval es un ejercicio muy bueno de mente, de estar todo el año pensando y sacando punta.

¿Cuánto hay de vuestra tierra en las canciones?

Hay canciones a las que no se le ve la denominación de origen, pero tal vez en la propuesta en general, sí que nosotros seamos producto de la contaminación de Huelva (risas). Lo tenemos sobre todo en el sentido del humor.

Para ir terminando, os quería hacer una serie de preguntas rápidas. En primer lugar, de todas las canciones que habéis compuesto a lo largo de vuestra trayectoria, ¿con cuál os quedaríais?

¿Con una nada más? Nos sale un concierto y hay que cantarle a Dios una canción (risas). Ser músico y La Primavera, que viene en este próximo disco.

Si Antílopez acabara ahora mismo y tuvierais que hacer una última colaboración, con quién la haríais?

Miguel: A mí es que me gustó mucho cuando salió la película del Zorro. Ahí Beyonce me pareció muy de Suroeste. (risas).

Félix: Con Beyonce estaría muy guay. Debo reconocer que no lo había pensado, pero ahora con ese hilo rojo sí que me hago yo a la idea. Secundo.

Habéis dicho antes que cuando alguien sale de vuestro concierto no hay nada que explicarle. Pero, para aquellos que no os conozcan: ¿Qué es Antílopez?

Que se lean la entrevista de Andrea (risas). Diríamos que somos dos cantautores y compositores de canciones, cuyas armas son las polifonías, el boli afilado, las letras y su manera de estar en el escenario. No tiene que ver con nada que hayas visto seguro.  


Andrea Cabanillas Tapia

Soñadora y emocional. Una de mis grandes pasiones es viajar, y así poder descubrir la moda, cultura y estilo de vida de cada rincón del mundo.