Netflix nos trae una nueva producción… no tan nueva. Un dramático Sexo en Nueva York donde la amistad y el amor juegan, nunca mejor dicho, un papel muy importante en la velada que nos traen los chicos de la banda. Esto es The Boys in the Band.

Cuando terminé de ver esta película, pensé “vaya, me recuerda a alguna de las películas de Polanski: Carnage o La venus de las pieles”. ¿Qué tienen estos largometrajes de parecido? Todos son adaptaciones de teatro que juegan con un solo tiempo y espacio casi en su totalidad.

The Boys in the Band es, más concretamente, un remake de una adaptación de una obra de Mart Crowley de finales de los años 60, dirigida por Joe Mantello y producida por Ryan Murphy.  ¿Por qué ha vuelto a las pantallas? Puede tener algo que ver que la obra esté triunfando de nuevo en Broadway, siendo galardonada este año pasado con un premio Tony.

Jim Parsons y Matt Bomer, como la mayoría del reparto, formaron asimismo parte del elenco del teatro

La historia se centra en una reunión de hombres homosexuales que celebran un cumpleaños: siete amigos, un cowboy y Alan (Brian Hutchison). Alan no estaba invitado a la fiesta, pero siente la urgencia de hablar con el anfitrión, Michael (Jim Parsons), tras haber dejado a su esposa.

En esta reunión, en un ático neoyorquino, más ebrios que sobrios, jugarán a telefonear a el amor de su vida, con resultados muy variados.

Más allá del argumento en sí, el filme está lleno de emociones muy fuertes; de personajes que, aún siendo muy diferentes, tienen una cosa en común, y no nos estamos refiriendo a su orientación sexual, sino a las dificultades que han tenido que superar y con las que todavía conviven. Es una obra en la que vemos rechazo, vemos decepción, vergüenza, dolor, odio, conflictos internos y externos, vemos resignación y vemos rabia.

Este drama LGTB nos introduce de lleno en la vida cotidiana estas personas, alejándonos del estereotipo de personaje gay de equis manera, mostrando algo más de diversidad, si bien es de sobra sabido que cada individuo tiene su propia personalidad.

Sin duda destaca la actuación de los actores, encabezada por Jim Parsons (Sheldon de Big Bang Theory), Matt Bomer (Neal Caffrey de Ladrón de guante blanco), Zachary Quinto (Spock de joven en Star Trek) entre otros. Al ser una película en la que no tenemos diferentes espacios con los que jugar, más allá de esa casa, el guion tiene una importancia vital, así como los diferentes personajes requiriendo la atención de la cámara: sin que sea forzado y con sentido; se siente el ritmo teatral del peloteo de líneas de guion y puesta en escena.


Celia MI