Las Chicas Gilmore, Sex and City, Dawson’s Creek, Gossip Girl… Y solo por poner un par de ejemplos. Esta semana, tras haber encontrado un hueco para recordar algún que otro capítulo de mis series favoritas, he llegado a la conclusión de que, en la actualidad, todos nos callamos cosas por miedo a molestar.

Sobre todo, las mujeres. No por nada, sino porque la cultura, la historia, y el legado de mierda proveniente de una educación patriarcal y machista (que todavía permanece en nuestros días), nos ha enseñado que, como dijo Polly Gray en Peaky Blinders, la mejor forma de que un hombre permanezca a tu lado es que tenga la barriga llena y los huevos vacíos. Y eso que ambas cosas pueden hacerlas solitos (y nosotras también, todo sea dicho de paso). Sin embargo, por mucho que estemos en el siglo XXI, luchar contra las secuelas de toda una vida cuesta.

Y ojo, este no es un artículo solo para mujeres, porque claro está que los hombres también os calláis muchas cosas por miedo a molestar, a sentiros expuestos o a lo que popularmente se conoce como «hacer el ridículo». Pero si pensáis en todas y cada una de las protagonistas de las series que os he mencionado arriba, os daréis cuenta de que todas tienen algo en común: miedo a su primera vez. A no estar a la altura, a perder a su novio de siempre, a ser demasiado mojigatas, a ser demasiado «putas»… En ninguno de los casos aparece la curiosidad, el placer femenino o el simple hecho de que ella también quiera echar un polvo. ¿Tan difícil sería de creer? Por no hablar de que el único referente de libertad sexual que tenemos hasta el fecha es Samantha Jones, y encima no estará en el spin off de And Just Like That, ¡vaya timo!

«En cualquier situación social, amorosa y/o sexual, el jaque mate está en el miedo«

Tradicionalmente, dentro del ámbito cultural, se ha alimentado la idea de que el deseo y/o despertar sexual es cosa de hombres y que los sentimientos, el amor y las relaciones son cosa de mujeres. Pues dejadme que os diga que os vayáis todos a la mierda. Porque aquí las cosas claras y el chocolate espeso.

¿Queréis que hablemos de sentimientos? Vamos a hablar de sentimientos. Grabaos esto a fuego: en cualquier situación social, amorosa y/o sexual, el jaque mate está en el miedo. Miedo a fracasar, a hacer el ridículo, a que nos digan que no, a que nos digan que sí… Pero si la curiosidad y el dolor nos mueve, el deseo también. Y no solo hablamos de lo físico.

No obstante, en el panorama actual, es innegable ver cómo los sentimientos se han convertido en tabú justo cuando el sexo ha dejado de serlo, y quitando las excepciones que todo el mundo quiere protagonizar, dos personas conocen antes sus gemidos que sus inquietudes. Así que, por mucho que a los románticos empedernidos nos joda que esto sea así, lo es. Que eso no indica —ojo, cuidao—, que tengamos que sumarnos a la masa. Simplemente que la sociedad posmoderna está cambiando. Sin embargo, los problemas importantes siguen siendo los mismos.

«Si la curiosidad y el dolor nos mueve, el deseo también«

«Tres citas: una más que una puta y una menos que una puritana». Es una de las frases más famosas de Carrie Bradshaw. Y me viene genial para deciros que tenemos que aprender a dejar de hacer las cosas que los demás esperan que hagamos. Porque cada persona es un mundo, y el problema no es que ella o él sea especial, sino que todas y todos lo somos. Por lo que, que te haya pasado una vez, que se parezca a alguien que conoces o que se comporte de una forma extraña no quiere decir nada si no continúas y lo averiguas. Actualmente, tener pareja nos da pereza, porque significa que hay que implicarse y porque significa que hay que abrir ciertos melones que nos hacen vulnerables. Pero luego nos da miedo estar y sentirnos solos. Qué paradoja, ¿no?

«Se habla mucho de las inseguridades físicas, pero si habláramos de las emocionales, ardería Troya«

Se habla mucho de las inseguridades físicas, pero si habláramos de las emocionales, ardería Troya. Sin embargo, al final, todo va de conversar, de ser sincero (sin llegar al sincericidio, por favor) y en definitiva, de no quedarnos con las ganas. Así que, si tienes dudas, pregúntale; si quieres decirle algo como «esta situación me incomoda» o «te quiero», díselo. No pierdas el tiempo por algo supuestamente estipulado. No te coartes. Ni finjas ser alguien que no eres. Y, por favor, no te calles por miedo a molestar. Y si le molesta, mándalo a la mierda. Porque cariño, tanto en el mar como en el amor, nada ni nadie es imprescindible.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".