El otro día me rechazaron, y parece contradictorio poner esto en la misma frase, pero estoy: feliz. Así que, sí. Este nuevo artículo de Amor Urbanita se llama: Tú y yo Macera, y te quiero.

Estoy feliz porque me siento superproud de ser esa chica, la que es valiente, y si le gusta alguien, se lo dice; la que vive la vida intensamente y, sobre todo, sin miedo. Hacía muchos meses que llevaba por bandera la frase de Amaral que dice “hace mucho tiempo que me cuesta sonreír”. Y eso está acabadisimo. Hay muchos factores en mi vida que me han hecho hacer clic desde que empezó 2022, pero es que os juro que hacía años que no era tan feliz como soy ahora mismo. Probablemente esa nube de felicidad y confianza es lo que me llevó a hacer un ridículo espantoso el otro día, pero es que siempre voy diciéndole a todo el mundo que sea valiente, pero claro, hasta el otro día, era “consejos vendo que para mí no tengo”.

Estoy feliz porque me siento superproud de ser esa chica, la que es valiente, y si le gusta alguien, se lo dice; la que vive la vida intensamente y, sobre todo, sin miedo.

Vamos con la historia: hace unas semanas, mi roomie me presentó a unos amigos suyos. Tardé como una milésima de segundo en localizar a uno que me parecía guapo y echarle el ojo. Bien, pues obviamente no llevé a cabo ninguna estrategia en RRSS porque si se hace el ridículo, se hace face to face que las palabras se las lleva el viento, pero un md en Instagram se queda ahí para toda la vida. Precipitada, pero no estúpida. El viernes salimos todos juntos y ahí tenía mi oportunidad. Por supuesto, para las doce de la noche yo ya había avisado a todo el mundo que me parecía guapo y pese a las desalentadoras declaraciones de otro amigo que me dijo que lo veía misión imposible porque este chico iba a mucho a su bola, yo decidí seguir para adelante. Literalmente mientras me advertían de que no iba a conseguir nada en mi cabeza sonaba: me la suda colega *inserte voz de Dakota aquí*. Aclarar que todo este cónclave había sido durante la previa en la que el objetivo (mini pausa porque he decidido que le vamos a poner nombre, Borges, y quien lo quiera pillar que lo pille) no estaba presente.

Solo espero que Borges no esté leyendo esto porque va a pensar que tenía una tremenda estrategia montada y no, no estoy loca, solo soy organizada. No me gusta improvisar, lo siento.

Bien, pues llegamos a la discoteca y ya íbamos un poco torombolo, no os voy a mentir. Nos vamos a bailar a la sala de tecno. Sí, tecno. Literalmente una de las músicas más difíciles de bailar para hacerte la guapa. Y, de repente, observo como el resto del grupo desaparece, me habían hecho la 13/14 de dejarnos solos y yo ahí entré en pánico y me fui a buscar al grupo. En la cola del baño hice unas amigas majísimas y me animaron a no acobardarme. Así que, dije pos es verdad y tiré para la pista. Solo espero que Borges no esté leyendo esto porque va a pensar que tenía una tremenda estrategia montada y no, no estoy loca, solo soy organizada. No me gusta improvisar, lo siento.

Después de una cantidad indecente de alcohol, decidí que ya estaba bien de hacer el tonto y que le iba a decir algo. Me recoloqué el pelo y me enfleché hacia su ser. No os voy a decir literalmente lo que le dije porque me da vergüenza que me muero aquí en medio. Estoy orgullosa de la hazaña, pero no de la ejecución. El caso que nuestro Borges, siendo la persona más simpática del planeta para no dañar mi ego, solo me contestó “gracias, tía, pero estoy bailando”. Vale, os pido que os toméis un momento para que reflexionéis sobre el culmen de mi carrera artística. Os juro que cada vez que me acuerdo me da un ataque de risa. El next más gracioso de mi vida sí es. En ese momento me giré contra mi amigo y empecé a reírme gesticulando en negativo con la cabeza. Luego el resto de la noche genial se me pasó en 5 minutos de lo divertida que fue, pero el peak fue ese.

Haced lo que queráis y decid lo que sentís que es una sensación maravillosa

Y ya está. Borge, tú no lo sabías, pero me has dado para un artículo. En definitiva: haced lo que queráis y decid lo que sentís, que es una sensación maravillosa, aunque te digan que están bailando. 


Alicia Nieto