Primero fue Belmondo, y ahora es Villacapri; porque si algo tenemos claro es que cualquier italiano del grupo BigMamma se pone de moda. A nivel Instagrameable (que a todos les mata), y a nivel gastronómico, porque aquí el placer es un manjar.

Llegas, parpadeas, y de repente, Venecia. Villacapri es un restaurante barroco y obstentoso que no descuida ningún detalle. Casi representa un choque mental entre la austera plaza de Santa Bárbara y esta trattoria art decó que te invita a mirar hacia todos los lados (inlcuido al techo, que son espejos). Si te sientes abrumada, no te preocupes, mejor siéntate y disfruta de esta sensación. ¿Es un poco ruidoso? Sí, pero cariño, Italia es así. Locos por regalar un momento de desconexión en mitad del tobellino de la capital, en Villa Capri podrás disfrutar tanto de unas vacaciones soleadas en una terraza envuelta de flores como en el interior, el cual rinde culto a la mitología de las sirenas, pero con un toque muy funky.

Con productos de temporada traídos directamente de pequeños productores de la bota y locales, su chef Nicholas Amici innova a partir de las recetas clásicas italianas hacia locas elaboraciones con un toque mediterráneo, para transportarlos con los cinco sentidos a un idílico menú muy caliente. Desde los jugosos tomates San Marzano de Paolo Ruggiero, rellenos de un cálido sol de Campania, hasta la mozzarella di buffala de Salvatore Corso, pasando por una amplia selección de pastas caseras realizadas cada día en casa. También encontrarás esponjosas y crujientes pizzas. Para rematar, y como no podía ser de otra forma, algunos de los mejores postres de la ciudad.

¿Algo seguro? Todas y cada una de sus elaboraciones son caseras, cocinadas a diario en el restaurante con una doppia dosis de amore. El grupo Big Mamma se ha dado cuenta de que le encanta compartir, pero a los madrileños más, por eso ha ideado una propuesta gastro ideal para varias personas, con platos frescos que son toda una declaración de intenciones. ¿Nuestra recomendación? Mortadella al tartufo, la verdadera mortadella directamente de Bologna; Capri amore mio, bottoni rellenos de ricotta e limone, tomate amarillo y rojo, espuma de provolone, albahaca y parmigiano
reggiano D.O.P; y Fxck me I’m famous, tres raviolis rellenos de crema de carbonara y yema de huevo, crujiente guanciale de la Toscana y un toque de queso pecorino.

Como platos principales, no puedes dejar de probar la pizza Green Date, con calabacín amarillo y verde con sus flores, crema de calabacín y fresca mozzarella di búfala directa de Nápoles o la pasta Il gran carpaccio, un carpaccio de vaca nacional, calabacín amarillo, melocotón cocinado, hojas de mostaza, crema de calabacín verde y alioli con menta. Grande ande o no ande.

Sea como fuere, si estás en una trattoria, tu deber es dejar hueco para el postre. El tiramisú es un imprescindible (literalmente es uno de los platos más pedidos de la carta; así como su interpretación de la tarta de queso Te Queso Más. ¿Te queda hueco para más? Lo dudo, pero si eres un pozo sin fondo, que sepas que sus cócteles son una auténtica experiencia multisesorial.

En definitiva, VillaCapri es un lugar donde poder disfrutar (al máximo) de la verdadera comida italiana. Y en Status of Empire, otra cosa no, pero los sabores originales es algo que nos vuelve locas.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".