Recuerdo comentarios del tipo: «la etapa universitaria es lo mejor, debes de aprovecharla al máximo». Puede que sea uno de los momentos de tu vida, pero catalogarla como la mejor, no sé. Sin mencionar que más de un año la he vivido con una pandemia de por medio (seguro que será el caso de muchos). De todos modos, no estamos aquí para discutir sobre si es o no el mejor momento de nuestra efímera vida. Lo que sí se puede afirmar es que la universidad es un antes y un después. No solo te relacionas con gente de todo tipo, de lugares y culturas diferentes. Sino que todo tu ser madura, empezando por la perspectiva que tenías de la vida. Y eso es algo muy importante, queridos lectores.

4, 5 años o los que sean, pasan rápido. Cómo un chasquido de dedos o un pestañeo. Pasas de los nervios de no conocer a nadie, a graduarte con los que consideras que son algunas de las personas más importantes de tu vida. Todo se acaba. Y de repente llega el momento de la verdad, el famoso ¿ahora qué?

Ya no eres universitario, no perteneces a ese grupo, has sido desterrado y el carnet de la universidad supone solo un decorado de la cartera como las pegatinas de una carpeta. Ante ti se descubre la inmensidad del mundo laboral, un desierto de oportunidades donde los jóvenes tienen que luchar para hacerse su hueco. Con suerte conseguirás «currar» en lo que te gusta, escalando cada peldaño hasta alcanzar lo que desde siempre deseaste (ojo, que ese deseo cambia).

Pero, ese futuro está demasiado edulcorado y raramente sucede. Otra opción es seguir tu camino académico y pagar por un Máster. ¿Que permite esto? Aparte de un desembolso enorme, pues quizás consigas prácticas en algún sitio importante y teniendo ese vínculo, quizás llegues a ser contratado. Todo es posible.

Si estás harto del estudio como norma del día a día, lo mejor es que deseches la idea de comenzar una nueva carrera o inscribirse a un Máster. En ese supuesto, puedes tomarte un año de descanso como retiro personal, realizando viajes que sirvan de aprendizaje. Mi consejo ante esto es que vayas a países de habla inglesa si te lo puedes permitir (Inglaterra, Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Sudáfrica…). Aparte de descubrir nuevas culturas, perfeccionarás idiomas que son de vital importancia para el devenir de tu vida.

Emprender o crear un negocio relacionado con tus estudios puede ser otra posibilidad a tener en cuenta. Te permitiría confeccionar aquella idea que desde siempre le has estado dando vueltas. Eso sí, supone mucha responsabilidad y pasarás días en vela por la preocupación de gestionar todo tu solo al principio.

Sea lo que fuere, el final de la universidad no es el final de una etapa. Sino el comienzo de una nueva. Más madura y diferente, pero no por ello exenta de sorpresas y luminosidad. Así que no te preocupes, avanza con paciencia y poco a poco irán apareciendo las pisadas por tu camino.


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?