El amor no debería ser complicado. Las relaciones no deberían ser complicadas. Pero, ¿qué ocurre cuando estás al lado de una persona que no te llena? o ¿qué haces si esa persona no te llena, pero no quieres dejarla? Comienza así un bucle que no cesa, empiezas a cuestionarte todos y cada uno de los aspectos que rodean la relación con la pareja. ¿Estaré haciendo algo mal, debería dejarlo? En muchas ocasiones existe la tendencia a creer que el problema lo tiene la otra persona. Sin embargo, ¿y si el problema es tuyo?, ¿y si el tóxico eres tú?

En primer lugar, es necesario concretar qué se define por «relación tóxica» y cuáles son los principales signos para identificar dicha toxicidad. Silvia Congost, psicóloga experta en dependencia emocional, autoestima y relaciones, explica que existen muchos signos para identificar una relación tóxica. Por una parte, una relación tóxica puede comenzar cuando ya no hay amor, pero la persona decide quedarse. «Uno de los dos empieza a tener dudas de lo que siente sobre la otra persona o tiene claro que ya no ama a la otra pero, aun así, no se va, ya sea porque le suplica que no se vaya o porque tiene miedo y se autoengaña» comenta Silvia. En la mayoría de estos casos, quien decide quedarse vive con la idea de «algún día todo irá mejor».

Hasta que no dejemos la relación, no cesarán

Silvia Congost

Otro de los signos de una relación tóxica se da cuando ya no puedes ser tú mismo y «vas renunciando a ti para no perder a la otra persona o para evitar enfrentamientos, discusiones o disputas». La psicóloga continúa explicando que existe un tercera característica dentro de una relación tóxica, siendo esta la que engloba aquellas conductas y maltratos que «vulneran nuestra autoestima y dignidad», es decir, cuando «hay maltrato ya sea físico o psicológico (que es el más extendido)». Porque si tu pareja te humilla, te desprecia o te hace sentir inferior, eso no es amor. En definitiva, Silvia resume la principal característica de una relación tóxica en «que empezamos a sufrir, a angustiarnos, a deprimirnos, a perder la ilusión e incluso a tener problemas físicos».

¿Y si alguno de estos signos se aplican a ti? Existen formas de acabar con ellos, pero se debe empezar por querer acabar con ellos. Por una parte están las conductas que, en el fondo, no se pueden cambiar, porque así es la personalidad de cada uno. Sin embargo, debe haber un ejercicio de autocrítica y ver qué estás haciendo sentir a la otra persona y hasta qué punto eso puede ser de otra forma. Silvia comenta que «si se trata de conductas que se pueden hablar, y estamos al lado de alguien con quien se pueden expresar los sentimientos y le podemos transmitir aquello nos daña», se puede intentar modificar o reconducir la situación. No obstante, si no hay compasión por parte de la persona, o incluso desde ti mismo, «no hay que perder el tiempo», zanja la psicóloga.

Instagram @silviacongost

Si se llega al punto de reconocer que la toxicidad viene de tu parte, existen formas de paliar la situación. «Pedir ayuda a un experto para identificar claramente lo que nos ocurre, hacer un proceso para comprender el por qué de esa forma de comportarnos, a qué se debe y de qué o quién la hemos aprendido» son algunas de las claves que otorga Silvia para acabar con la toxicidad que nace desde uno mismo. Se deben incorporar esas herramientas y mecanismo que «permitan cambiar e ir automatizando una nueva forma de ser y funcionar más positiva y que no dañe a les demás». Entonces, si el tóxico eres tú, y de verdad quieres cambiar, existen formas para llevarlo a cabo.


Paula Jiménez

Periodista en proceso de creación. Apasionada de Marvel, Disney y todo el periodismo internacional, combinación curiosa, ¿no? En un futuro, espero poder vivir en todos los lugares posibles dedicándome a esta profesión tan apasionante. Como dijo Walt Disney una vez “the era we are living in today is a dream coming true.”