Hemos escuchado hablar del síndrome de Peter Pan, que se muestra en aquellas personas que se niegan a crecer o madurar, pero tras él aparece el complejo de Wendy, sobre todo en las parejas, cuando uno de los que la forman, Wendy, intenta cubrir todas las necesidades de su aniñado Peter Pan.

Peter Pan es una película estrenada en 1953 basada en la obra de teatro de James Matthew Barrie. Su protagonista, Peter, es un niño perdido que vive en el país de Nunca Jamás, donde nunca jamás crece y no rinde explicaciones a nadie. Gracias a este personaje, se dio nombre al síndrome de Peter Pan, que se refiere a un desorden de la personalidad en el que la inmadurez, la dependencia y la inseguridad se presentan de forma asidua en el sujeto que lo padece, generalmente hombres. Aun así, si todavía no tienes ni idea de lo que significa tener este síndrome, hace poco hablamos de él en este artículo.

El síndrome de Peter Pan se refiere a un desorden de la personalidad que afecta a la inmadurez, la dependencia y la inseguridad

Aunque estos “Peter Panes” nunca quieren crecer, suelen buscar una pareja. Esta pareja debe parecerse lo más posible a Wendy, pues en la película, nuestro protagonista se enamora de una niña llamada Wendy, que le cuenta cuentos, le cuida y, al fin y al cabo, actúa más como una madre que como su pareja. Este complejo de Wendy se publicó por primera vez en 1985, tras el libro del doctor Dan Kiley (el mismo que escribió acerca del Síndrome de Peter Pan): The Wendy dilemma When Women Stop mothering Their Men. En este libro, el doctor Kiley caracteriza el síndrome de Wendy como una conducta que, esta vez, afecta generalmente al género femenino. Se manifiesta por la necesidad absoluta de satisfacer al otro y por la incapacidad de controlar el propio rumbo de sus vidas, pero querer controlar la de otros.

El síndrome de Wendy se manifiesta por la necesidad absoluta de satisfacer al otro

Portada del libro The Wendy Dilemma: When Women Stop Mothering Their Men – Iberlibro

¿Por qué se produce?

Principalmente, el miedo a no ser aceptada es la principal causa de que se produzca este síndrome, aunque el mero hecho de ser mujer y los estilos educativos y rasgos de personalidad que la acompañan, puede desembocar en el complejo de Wendy. Otros expertos apuntan a una falta de autoestima que, unido a la necesidad de afecto, puede llevar a querer cumplir las necesidades y responsabilidades que la pareja no quiere.

¿Existe algún tratamiento?

El complejo de Wendy no corresponde a ningún trastorno psicológico, a diferencia del síndrome de Peter Pan. Sin embargo, cuando estos roles se dan en pareja, pueden tener efectos negativos por lo que el tratamiento psicológico es muy importante. Cada miembro de la pareja debe reconocer el problema, desear modificar su conducta y asumir cambios que les permitan evolucionar.


María Galán

Aunque el futuro dé miedo, vive cultivando las ganas. Mis ganas se centran en el periodismo y, aunque la vida da muchas vueltas, las ganas por saber a donde me llevarán esas vueltas siempre son mayores.