El amor es muy complicado. Y quien diga lo contrario, miente. Estar enamorado es muy bonito. Pero, no todo es un camino de rosas. Y mucho menos tan perfecto como nos lo pinta Disney. El amor conlleva sacrificio, renuncia, empatía, generosidad… y ¿un nuevo diccionario?

El mundo de las citas ha cambiado radicalmente. Ahora el 56% de los jóvenes españoles emplea Internet para encontrar pareja, según un estudio de Love Connection. Incluso, los más mayores acaban cayendo en la tentación de las redes.  El 30% de los solteros de más de 50 años de nuestro país también acuden a Internet para encontrar al amor de su vida.

Ya no son necesarias las webs de citas para crearse un perfil y comenzar la búsqueda de tu amor verdadero. Ahora la generación millenial acude a las distintas redes sociales como Instagram y Facebook para conocer a gente nueva. Y aunque estas plataformas pueden facilitarnos la vida en el ámbito amoroso, también tienen su lado oscuro.

«El mundo de las citas ha cambiado radicalmente. Ahora el 56% de los jóvenes españoles emplea Internet para encontrar pareja»

Según un estudio de The Open Science Framework al 25% de los adultos que han empleado estas plataformas para encontrar pareja, les han hecho ghosting. Un gesto que consiste en no contestar los mensajes de una persona o una forma de ruptura que se basa en desaparecer del mapa y no dar señales de vida.

Pero, no es el único término que parece haberse popularizado en los últimos años. A raíz del confinamiento se han creado y descubierto muchos otros que explican y describen comportamientos tan desconcertantes como habituales. Zumping, por ejemplo, es una expresión acuñada durante el confinamiento que une los términos Zoom y Dumping (dejar a alguien). Por lo tanto, consiste en cortar con una persona por videollamada. Un término muy millenial utilizado cada vez con más frecuencia.

Whelming, por otro lado, deriva del adjetivo overwhelmed (sobrepasado). Consiste en contar a la persona que estás conociendo lo saturadx que estás en tu vida amorosa. Fruto de la inseguridad, lo que se intenta conseguir es justo avivar el interés de la otra persona por ti. Ponerle las pilas para que se dé cuenta de que tienes mil pretendientes detrás de ti interesados, aunque sea totalmente mentira.

«Whelming consiste en contar a la persona que estás conociendo lo saturadx que estás en tu vida amorosa para avivar el interés de la otra persona por ti»

Benching es otro término del diccionario del amor que podemos encontrar actualmente. Esta vez la persona no llega a desaparecer del todo, pero tiene un plan B. Simplemente se encarga de escribirte de vez en cuando para saber que está ahí y no dar por terminada la relación. La persona que está ahí, en el banquillo, es la verdadera víctima de este benching, que cada vez es más utilizado entre los jóvenes millenial que no quieren comprometerse ni con una planta.

Pocketing es otra de las nuevas conductas que se han convertido en una de las expresiones más utilizadas por excelencia. Todo parece ir genial hasta que te das cuenta de que sin ningún motivo aparente tu pareja te esconde. Consiste en obviar a una persona en redes. Por ejemplo, subir una foto, pero no etiquetar a esa persona o directamente evitar que salga en la publicación para que no lo vean sus seguidores. La vertiente del amor más romántica.

«Pocketing consiste en obviar a una persona en redes. Subir una foto, pero no etiquetar a esa persona o evitar que salga en la publicación para que no lo vean sus seguidores. La vertiente del amor más romántica»

Kittenfishing es otra actitud que consiste en mostrarnos diferentes a cómo somos en la realidad para ligar. Hay gente que se refugia en que realmente no es que no muestre cómo es, sino que lo que hace es enseñar la versión mejorada de sí misma. Pero, no nos engañemos, una cosa es usar una foto en la que salgamos especialmente favorecidos y otra muy distinta cambiar nuestra personalidad de pies a cabeza o incluso, usurpar la identidad de otra persona solo para gustar a alguien.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.